El HIFU (ultrasonido focal de alta intensidad) es una terapia focal para cáncer de próstata localizado que utiliza ondas ultrasónicas dirigidas para destruir el tumor, sin cortes y sin retirar toda la próstata.En 2026, el Consejo Federal de Medicina retiró el carácter experimental de la técnica en Brasil, reconociendo el HIFU como opción terapéutica oficial.

¿Qué es el HIFU y cómo funciona?

El HIFU es una técnica de ablación térmica. Ondas de ultrasonido de alta energía son dirigidas al lugar del tumor, elevando la temperatura entre 65°C y 100°C. Este calor concentrado provoca necrosis coagulativa, es decir, destrucción localizada de las células del tumor.

El procedimiento se realiza por vía transrectal o guiado por resonancia magnética en tiempo real. Sólo se trata la lesión tumoral o un lado de la glándula (hemiglándula). El resto de la próstata, los haces nerviosos de la erección, el esfínter urinario y el recto se preservan.

¿Qué cambia con la aprobación del CFM?

Hasta recientemente, el HIFU se ofrecía en Brasil bajo carácter experimental. El Consejo Federal de Medicina retiró esta condición y reconoció la técnica como tratamiento oficial para cáncer de próstata localizado en pacientes seleccionados.

En la práctica, tres factores cambian:

  • El HIFU puede ofrecerse fuera de protocolos de investigación.
  • Médicos y hospitales pueden indicarlo dentro de la rutina clínica.
  • El camino para inclusión en la cobertura de los planes de salud está en proceso.

¿Para quién está indicado el HIFU?

La selección del paciente es el paso más sensible del tratamiento. El HIFU está indicado para cáncer de próstata localizado de riesgo bajo a intermedio, con tumor visible y bien delimitado en la resonancia magnética.

Los criterios son:

  • Cáncer localizado, sin extensión extracapsular.
  • Cáncer localizado en un solo lado (lóbulo) de la próstata.
  • Hasta dos lesiones mapeadas en la resonancia.
  • Estadio clínico T1c-T2.
  • Expectativa de vida de al menos 10 años.

Para tumores agresivos, como el cáncer de próstata Gleason 8, enfermedad bilateral o metastásica, el HIFU no es la opción indicada.

¿Cómo se realiza el HIFU?

El procedimiento se lleva a cabo en quirófano, bajo anestesia. No hay incisión en la piel ni se extrae tejido.

El paso decisivo ocurre antes del procedimiento. La resonancia magnética multiparamétrica identifica la ubicación de la lesión. Los pacientes sometidos al HIFU deben tener también una biopsia de próstata con fusión de imágenes, y debe haber correspondencia entre los resultados de la biopsia y de la resonancia, es decir, el área sospechosa en la resonancia debe coincidir con los fragmentos positivos en la biopsia de próstata.

Durante el tratamiento, la sonda transrectal aplica pulsos sucesivos de ultrasonido focalizado. Cada pulso calienta un pequeño volumen de tejido, y el conjunto cubre el área a tratar (generalmente, la mitad de la glándula).

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¿Cuáles son los resultados oncológicos?

Cerca del 90% de los pacientes quedan libres de enfermedad residual significativa en el área tratada tras la aplicación del HIFU. La supervivencia sin metástasis a cinco años es casi total.

La supervivencia libre de recidiva bioquímica a cinco años supera ocho de cada diez pacientes en casos de riesgo bajo o intermedio. En alto riesgo, este resultado disminuye notablemente, lo que refuerza la importancia de no indicar el HIFU para tumores agresivos.

¿Cuáles son los beneficios del HIFU?

La principal diferencia del HIFU frente a los tratamientos radicales es la preservación de las estructuras adyacentes a la próstata, con impacto directo en la calidad de vida del paciente.

  • Preservación de la continencia urinaria: del 94 al 100% de los pacientes no necesitan absorbentes.
  • Tratamiento dirigido: con preservación del tejido prostático sano y de las estructuras adyacentes.
  • Procedimiento mínimamente invasivo: realizado por sonda transrectal, sin incisión en la piel.
  • Opción de retratamiento focal preservada: en caso de enfermedad residual.

¿Cuáles son los riesgos del HIFU?

El principal riesgo del HIFU es la posibilidad de que quede un foco de cáncer no identificado en áreas de la próstata que no recibieron tratamiento. Además, puede ocurrir recidiva local (in situ), es decir, la reaparición del tumor en la misma zona tratada.

Desde el punto de vista oncológico, la prostatectomía robótica ofrece un control del cáncer más consolidado y completo. Por otro lado, el HIFU tiene como principal ventaja ser un tratamiento menos invasivo, asociado a menores riesgos de incontinencia urinaria y disfunción eréctil.

Algunos eventos adversos son:

  • Estenosis del cuello vesical o de la uretra, tratable posteriormente.
  • Síntomas urinarios temporales en el primer mes: ardor, urgencia y aumento de la frecuencia urinaria.
  • Epididimitis aguda, en cerca del 11% de los pacientes, tratable con medicación específica.
  • Fístula rectal, extremadamente rara.

¿El HIFU está cubierto por los planes de salud?

Con la reciente aprobación por parte del CFM, el camino para la inclusión del HIFU en la cobertura de los planes está en marcha. Actualmente, gran parte de los procedimientos se realizan en régimen particular, y corresponde al paciente confirmar la cobertura individual con su aseguradora.

Tratamiento del cáncer de próstata en Manaus

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